sábado, 25 de febrero de 2012

Spirited Away

Cuando decides seguir ese pequeño sendero de arena y grava que te lleva a un pequeño pasadizo que parece susurrar tus sueños. Una pequeña estatua de daruma te recibe con un pétreo saludo, empujándote a entrar a donde te lleva el viento.
Una sala vacía y el arrullo de las risas de los niños. Campos como verdes mantas de terciopelo bajo el azul de un cielo protector. Un arrollo con nombre de dragón, sapos, salamandras, brujas buenas y también malas;  baños termales, grandes bebés, personas sin rostro, dioses del rió, cerdos y mucha, mucha comida.
Cuando cae la tarde sientes volar hacia un cielo infinito de mil cristales de flor de cerezo. Te diriges allí donde nada puede ocurrirte. Al lugar donde te conduce la corriente del río para ponerte a salvo. Al lugar donde recuperas ese zapato perdido.
Haku te tiende su mano para llevarte con él a su mundo de maravillas. Allí donde nada puede ocurrirte.

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